Qué lindo poder escribir
a la vida que me habita
con palabras que ella misma me presta
para poner a su servicio día tras día.
Qué puedo hacer para decirte a ti
lo bella que es la vida,
con qué palabras llegaré hasta tu piel
y removeré tu materia adormecida.
Cuándo será el mejor momento
para encontrarme contigo
y que ese encuentro sea una explosión de luz
en pleno día.
Cómo comunicar tu ser y el mío
y entrelazar mi sangre con la tuya,
para que seamos uno para siempre
y no tristes existencias divididas.
Voy cargando mis depósitos de paz
poquito a poco,
para poder compartirte mi esencia
y envolverte en nubes de alegría.
He aprendido a vivir en la presencia,
renuncio a medir y calcular,
tengo justo lo que necesito,
puesto que soy amada y conducida.